Una verdad

Matusalén me pregunta si estoy enferma, que por qué no he escrito nada desde hace rato. Pues bien, tengo la enfermedad de nuestros días: mucho trabajo y poco tiempo. A veces, simplemente se me hace difícil volver a la computadora después de haber pasado frente a ella más de 10 horas seguidas.

Me gustaría ver este periodo como un tiempo en que se cocinan las cosas a fuego lento, un tiempo del lagarto, como diría José Luis Sampedro, pero lo cierto es que no lo ha sido del todo.

También han pasado cosas a mi alrededor, le han pasado cosas a gente que yo quiero, cosas que me ponen en conflicto con la vida, con la fe, con el destino, con el azar y no sé cómo explicarlas, no sé cómo lidiar con ellas sin pintarme un panorama desolador.

Escribir es un proceso de auto examinación. Al hacerlo, aunque no lo quieras, salen muchas cosas a la superficie y no quería exponerme como una adolescente (que obviamente no soy) irreconciliada con la vida, no quería escribir desde el odio o desde el miedo.

No poder explicarnos por qué pasan las cosas no debería ser razón suficiente para paralizarnos, para que dejemos de hacer planes. No soy una persona religiosa ni creyente, no me consuelan los argumentos que ayudan a los que sí tienen fe en alguien superior. La vida, así como la vivimos día a día se me hace muy injusta. Y la injusticia es de las cosas que peor llevo.

Lola me dice que nos vendieron mal el asunto, que es una época extraña, que le han pasado demasiadas cosas malas a gente que ella conoce y quiere. ¿No se supone que a la gente buena no le pasa nada malo?, me dice. Yo pienso que no, esa mentira no sé quién se la creó, pero a veces, claro está, es mejor creérsela para poder seguir adelante.

Han sido días raros, sin duda. Ahora Nene está mejor, se puede vislumbrar la luz al final del tunel ¿hay que volver a creer en la vida? ¿Es suficiente la vida misma sin importar las condiciones? Ojalá tuviera más fe para creer que sí, que todo pasa por una razón y que todo va a mejorar, pero no la tengo.
Hay cosas que no entiendo, que no me gustan, que me duelen. Si tendrán explicación a la larga, se verá luego. Por ahora habrá que respirar hondo y ver y esperar y esperar.

Comentarios

Anónimo dijo…
Claudia, lo que has escrito es conmovedor. Me acuerdo de cómo me esforzaba cuando era joven como vos y tengo presente lo que la juventud se esfuerza actualmente para salir adelante en cualquier país y vivir con cierta comodidad, satisfaccion o seguridad. No te dejes vencer por el pesimismo o las circunstancias temporarias, todo pasa. Perseverá con fe en vos misma, que esa es la mejor base para lograr lo que se desea. Ya sé que no es fácil, que uno se da contra la pared más de una vez, pero tené en cuenta que sos una persona inteligente y trabajadora, que ya tiene cierta experiencia, y eso va a redituar en algún momento. Adelante y con confianza porque sos una persona valiente y capaz. Que tengas muy buena suerte en todo.

Lillian

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