lunes, 10 de marzo de 2014

Venezuela en mi pensamiento

Cosas que me pasan por la mente en estos momentos. Ensayo sobre la ceguera de Saramago. La condición humana ante situaciones extremas.
No se me sale de la cabeza una parte de una canción de Vetusta Morla, Los buenos. Dice así: Lo sé porque algunos ya se fueron y aún sigo sus pasos al caminar. Y aquí tú y yo . Solo quedamos los buenos. Nadie nos enseña dónde parar...
El viernes 7 en la noche en Madrid, en la plaza de Callao, en la manifestación en homenaje a los caídos fui el cuerpo de Roberto Redman. El muchacho de 31 años que horas antes antes de su muerte había ayudado a cargar el cadáver de Bassil Da Costa, el primer asesinado por protestar. Ahí en el suelo frío, mirando desde atrás los ojos de Redman me invadió una tristeza inmensa. Una tristeza que me hacía llorar y temblar. Miraba al cielo de Madrid, despejado, se podían ver varias estrellas. Una muy brillante, Sirio o un planeta, tal vez Venus.

domingo, 16 de febrero de 2014

Y ahora qué...



No tengo ni idea de lo que será mejor ahora, pero comparto la opinión de Julio Jiménez o de Fausto Masó. Creo, por una parte, que no hay que abandonar la calle y, por otra, que no hay que hacer el tonto. Los actos violentos, o que desde fuera puedan ser interpretados como tales hay que evitarlos. Aunque se trate de la respuesta a una provocación. Eso es lo que quiere el régimen. Hay que ser más sangre fría. No creo que haya que abandonar la calle, pero que las protestas sean organizadas y más que pacíficas. No les demos excusas. Si hoy era en Las Mercedes, pues se va a Las Mercedes y después a casa. Es totalmente cierto, o eso me parece, que gracias a la economía, la escasez y la represión, este gobierno tiene sus días contados.
Esta gente no es demócrata y tiene mucho que perder.
Seamos prudentes.
Estudiantes, jóvenes venezolanos, son unos valientes, no se conviertan en mártires. Lamentablemente, esta gente no sabe reconocer a los verdaderos héroes.
Tengamos cuidado de no facilitarles el trabajo.
P.D.: En este momento los jóvenes están siendo atacados en Altamira con un gas que los asfixia y los hace vomitar. Dicen, no me consta, que el gas viene de Cuba y que puede ser mortal.

viernes, 14 de febrero de 2014

Lluvia con sol



Cuando era niña me decían que cuando llovía y hacía sol era porque la diabla y el diablo se estaban peleando. No recuerdo qué me imaginaría yo entonces. ¿Al diablo que llegaba tarde y a la diabla que, molesta, le formaba un lío? No tengo ni idea. Lo que sí sé es que cuando llueve y hay sol me da una sensación de cosa contraria, de oxímoron, de que algo no está donde debería estar.
Hoy tocan Los amigos invisibles en Madrid y esta mañana ha estado lloviendo con sol. Para algunos de los venezolanos que vivimos aquí es motivo de reunión y de alegría. Recordamos viejos tiempos, cómo hemos visto crecer al grupo desde que tocaban en garitos de Las Mercedes y Los Chaguaramos... hasta dónde han llegado... nos reímos, nos llenamos de anécdotas, siempre vemos gente que ni sabíamos que andaban por aquí y queremos disfrutar a tope de la “Venezuelan gozadera”.
Pero hoy no estamos para gozaderas. Hemos estado esperando este concierto con alegría y hoy que ya nos toca ir no sabemos cómo sentirnos. Como cuando llueve y hace sol. Hemos quedado los amigos, suponemos que será mejor drenar las emociones entre gente que entiende perfectamente lo que pasa.  ¿Cómo se sentirán los chicos de la banda? El show debe continuar, supongo.  Y estaremos todos ahí, ellos y nosotros con el corazón un poco destrozado, tal vez pensando que los muchachos muertos hace dos días ya no podrán disfrutar de otro concierto.
Pues nada, esta noche ahí estaremos, tal vez es cierto que al menos todos reunidos estaremos mandando energías positivas para el país y para los familiares de los asesinados.
Ahora mismo ya no llueve.

Venezuela, 13 de febrero de 2014



¿Qué coño es la patria? Por qué a mí, que decidí, por cuenta propia, irme de Venezuela hace ya más de 13 años me duele lo que pasa ahí? ¿Por qué se me arruga el corazón por los jóvenes muertos en las manifestaciones? ¿Por qué paso noches en vela pendiente del futuro del país donde no elegí nacer? No es la primera vez que mi casa (donde sea que esté) se convierte en centro de información. Y me pregunto, ¿cuál es ese hilo invisible que te ata al sitio donde naciste y te criaste? ¿Por qué duele? ¿Por qué duele tanto que te hace llorar? ¿Por qué todo tu sistema se paraliza y solo se interesas por tratar de saber más? ¿Por qué te ataca la rabia y la impotencia? ¿Por qué no puedes seguir tu vida, fuera de las fronteras y fingir que nada pasa, que la vida sigue, que tú, al menos, estás a salvo? No lo sé. Serán los recuerdos , el Ávila, los amigos, la familia, la playa, el colegio, la universidad, los domingos aburridos, la sangre… yo no sé qué coño es la patria, pero creo, lo creo de verdad, que es algo de lo cual no podemos deshacernos, aunque cambiemos de idioma, aunque tengamos que adaptar nuestro vocabulario a nuestra nueva realidad. No es algo anecdótico, no es una arepa o un cachito de jamón o una hallaca, es una marca de nacimiento y, como a aquel popular joven mago, nos duele cada vez que la patria sangra. Supongo que a mí, al menos, me dolerá siempre ¿Hasta cuándo este régimen? ¿De verdad lo merecemos?

viernes, 31 de mayo de 2013

Límites



Casi todos los límites son invisibles, tanto que una vez que los superas es prácticamente imposible ver dónde estaban.

jueves, 30 de mayo de 2013

Me gusta


Me gustan las hierbas que crecen donde no deben, en las esquinas de las escaleras, entre las rendijas del asfalto, en las alcantarillas… sobre todo cuando llueve y se ven tan verdes.
Un triunfo de la naturaleza.

lunes, 22 de octubre de 2012

Hallazgos de biblioteca

Clara expresión de aburrimiento poético plasmada en un libro de biblioteca


Dice:
Yo no quiero un diccionario
sino una lagartija
que no se quede quieta
Autor anónimo
Encontrado en la página 111 de Los girasoles ciegos, Alberto Méndez